Existencialismo culinario en Tokio

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La apatía e insensibilidad de dos personajes se disuelven en una cocción a fuego lento dentro de este menú intraducible para occidentales.

Por Analhi Aguirre

Puede que Sofia Coppola tenga toda la influencia de su padre o, tal vez, ha hecho su propio cine aprendiendo de lo mejor del celuloide. El caso es que filma su genial “Lost in Translation” (2003) y tiene sólo 32 años. Dirige, escribe y elige la banda sonora de sus películas que hace que su cine sea inconfundiblemente pop, moderno y existencial. Con este ambiente –imposible de ignorar- nos presenta de manera sutil cuestiones vitales que se leen al trascender una lengua, un país, husos horarios y hasta la comida. Dos estadounidenses, demasiado occidentales, se encuentran por casualidad en un hotel de Japón. Bob Harris – un fantástico Bill Murray- es un actor bastante famoso que llega al país de los kimonos para filmar una publicidad de whisky (Francis Ford Coppola hizo un comercial del mismo whisky “Suntory” con Akira Kurosawa en los años setenta) y Charlotte –una única Scarlett Johanson- acompaña sin ganas a su esposo, un fotógrafo frívolo y socialmente tonto.

TB-shabuTanto Charlotte como Harris se encuentran en el borde de la insensibilidad, llenos casi de inercia y apatía. Todo sucede al mejor estilo de un “spleen” francés, en un siglo XXI y con una directora como Coppola a la cabeza. Perdidos entre los horarios de un Tokio despierto all day long, Charlotte y Bob comparten sus insomnios e intentan salir del hotel. Se involucran en un tiempo detenido entre las pequeñas calles de la ciudad abismal. Ella lo invita a comer sushi a un restaurante que realmente existe y, que según los conocedores, Coppola elige con conocimiento de causa. El lugar se llama “Shabu Zen” y allí, en medio de una disputa de celos, Charlotte se enfrenta con un menú donde los platillos se ven todos iguales. Se trata del tradicional syabu-syabu – o hot pot, carnes y verduras cortadas finamente, normalmente acompañadas con salsas- y sukiyak –alimentos al vapor- que Bob decide comer. El silencio y la presencia de las meseras le da un extraño encanto a esta secuencia que finaliza con una comida sin traducción que se une a unos sentimientos un poco más claros y saboreables, reflejados en un abrazo final y un susurro inolvidable.

En este enlace puedes ver la película completa.

Autor: Mapas Gourmet

Mapas Gourmet es una revista digital de gastronomía, viajes y estilo de vida, que diseña un mapa propio para guiarte en un mágico recorrido por los más "exquisitos" destinos de dentro y fuera de México, donde comer, viajar y vivir son las vivencias a compartir...

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