Con tres bodegas y dos denominaciones de origen –Rioja y Ribera del Duero– la familia Cañas ha dedicado muchos años a la elaboración de vinos de la más alta calidad a partir de cepas con mucha historia.
En 1970, don Luis padre inicia la comercialización de vinos bajo su propia marca, algo poco común en la Rioja para ese tiempo. Hace unos días, su hijo, Juan Luis, quien ahora está al frente del negocio familiar, visitó México para presentar los vinos que conforman las distintas líneas de su bodega.

Recientemente, la familia Cañas decidió explorar otros terruños y abrió una bodega en Ribera del Duero bajo el nombre de Dominio de Cair. “La tierra es el génesis, el principio de todo”, dice Juan Luis, quien recorrió cada rincón de la región en busca de viñedos con cepas viejas de carácter generoso que se reflejara en la expresión del vino. “Siempre he creído que para crear un gran vino se necesita una gran tierra”.
Algo que caracteriza a esta bodega es su enorme atención al detalle, la búsqueda constante de perfección, el uso de tecnología de última generación para los procesos de recolección y vinificación y lo mucho que están abiertos al cambio, siempre con el objetivo de innovar. También es importante mencionar que el 30% de las vides utilizadas para la elaboración de las distintas etiquetas tanto de Luis Cañas, como de Amaren y Dominio de Cair, son vides de más de 60 años de edad, las cuales aportan muchísima fuerza y cualidades únicas a estos vinos, propias del terruño y el tiempo.


