Para quienes conocen el trabajo de Tilda Swinton, no es sorpresa ver un filme donde aparezca su nombre y encontrarse con una actuación impecable y personajes complejos. Tal es el caso de Io sono l’amore (2009), una película italiana donde vemos a esta maravillosa actriz escocesa en el papel de una mujer sumisa que poco a poco evoluciona a lo largo de la historia hasta sorprender y arrancar suspiros.

Esta es una película imperdible no sólo por la actuación de Swinton –quien en realidad habla muy poco durante la película, pero lo hace en un impecable italiano con acento ruso–, sino por los espectaculares paisajes milaneses, momentos que te hacen suspirar, una historia –aunque un poco lenta– llena de situaciones que te obligarán a reflexionar sobre tu propia vida y por supuesto, montones de escenas donde la comida es protagonista.